Principios Técnicos del Seguro

Este subtema profundiza en las bases éticas y operativas del seguro. Se explican principios como la mutualidad, donde muchos contribuyen para proteger a pocos; la buena fe, que exige honestidad entre las partes; y la indemnización, que busca restaurar la situación anterior al siniestro sin generar lucro, garantizando la equidad y sostenibilidad del sistema de seguros.

Los principios técnicos son el armazón ético y operativo sobre el cual se construye todo el sistema de seguros, asegurando su equidad y sostenibilidad a lo largo del tiempo. Uno de los más fundamentales es la «Mutualidad». Este principio establece que un grupo de personas o entidades expuestas a riesgos similares contribuyen con pequeñas sumas de dinero (primas) a un fondo común. De este fondo, se compensa a aquellos pocos miembros que efectivamente sufren una pérdida cubierta. Es la solidaridad colectiva en acción, distribuyendo el costo de los siniestros entre un gran número de participantes, haciendo los riesgos asegurables manejables. 10 Otro pilar esencial es el principio de «Buena Fe», también conocido como Ubérrima Fe. Implica que tanto el asegurado como la aseguradora deben actuar con total honestidad y transparencia durante todo el proceso contractual del seguro. El asegurado tiene la obligación de declarar fielmente todos los datos y circunstancias relevantes sobre el riesgo que desea asegurar, sin ocultar información que pueda influir en la evaluación del mismo. Por su parte, la aseguradora debe ofrecer información clara sobre las coberturas, exclusiones y condiciones de la póliza. Esta confianza mutua es vital para la validez y la correcta ejecución del contrato de seguro.

El tercer principio clave es el de «Indemnización». Su propósito es que el asegurado, en caso de siniestro, sea compensado por la pérdida sufrida hasta el valor real del daño, pero nunca más allá de este. Es decir, la indemnización busca reponer al asegurado en la situación económica que tenía antes del evento dañoso, sin que el seguro se convierta en una fuente de  enriquecimiento. Esto evita el «lucro cesante» derivado del siniestro y asegura que la función del seguro sea puramente reparadora. Es un concepto crucial para mantener la viabilidad económica de las aseguradoras y prevenir el fraude en los seguros. Además de estos, existen otros principios como el interés

asegurable, la subrogación, la causalidad y la contribución, que complementan el marco legal y operativo de los seguros. Juntos, estos principios no solo definen cómo debe operar un seguro, sino que también establecen las bases para la justa relación entre asegurado y aseguradora. Son la garantía de que el sistema de seguros funcione de manera ordenada, ética y beneficiosa para todos los participantes, asegurando que la protección ofrecida sea real y efectiva cuando más se necesita.

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